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imaginación de fuzzy

sentimientos

Café al amanecer

Está amaneciendo; las luces del día aclaran la noche; se ha levantado, lleva casi toda la noche despierta; su mente no la deja descansar; al ir hacia la cocina ha visto su rostro reflejado en el espejo; cuando se levanta tiene la piel pálida y el rostro de una niña; con pasos suaves, se calienta un vaso de agua en el microondas, y una cucharada de café, del de aroma fuerte, tiñe el agua, y el olor del café.. cierra los ojos para olerlo.
Que momento de intimidad.
Con el vaso de café, sube a la terraza, en donde tiene sus dominios, donde guarda sus tesoros, y sale a por los olores de la mañana. El ruido de los coches, la brisa de amanecer, recuerdos de la terraza, sonrie, empieza un nuevo día; el ritual del café, que serenidad le aporta, y que seguridad le dá. No, no se va a preocupar, todo va a salir bien; no hay que forzar las situaciones, todo necesita su tiempo.
El color naranja del cielo antes de que salga el sol.
Sorbos de café solo sin azúcar; sabor amargo que reposa en su boca y en su lengua, y tantas sensaciones le produce.
Ese placer que se regala algunas mañanas; tomarlo a solas, al amanecer, sus pensamientos y ella.

Corazón

Casi todos hemos leído "El Principito" de Saint Exuspery. El Libro me vuelve a la infancia. El capítulo del zorro, cuando se despide el Principito, le regala un secreto. «Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».
Vivimos en unos tiempos complejos, muy rápidos, competitivos, llegar a lo más alto aunque dejes cadáveres en el camino.
¿Vale la pena?
Creo que la mayoría de nosotros piensa que no. Y que sería bonito encontrar el verdadero valor de las cosas, el sentirnos más "humanos".
Que la solidaridad, compartir, amar, comprender, escuchar se hicieran habituales en nuestro vocabulario.
Y dejar que nuestro corazón nos guie, como en el libro de Susana Tamaro, donde te lleve el corazon.