Blogia
imaginación de fuzzy

vida

siesta

De pequeña, era la peor hora del día: los mayores dormían, no se podía hacer ruido, y con mi hermano pequeño, un año menor que yo, lo pasaba fatal porque se metía conmigo; sin contar con los mayores que también ponían de su parte.
Ahora, sin embargo, es un dulce momento. Después de comer, recoger la cocina y saborear un café amargo, con aroma profundo, mis pies van solitas hacia la cama, y en la conciliadora penumbra de la habitación, dormitar, en ese duermevela conciliador, en un soñar despierta, con imágenes agradables, incluso la mayoría de las veces está puesta la tele en tono bajito de fondo, para acompañar a la tarde.
En ese momento también disfruto de su presencia; me río, porque me asombra el ver a alguien con energía, con fuerte carácter, el verlo en su lado más tierno. Si, no hay cosa que me seduzca más que la ternura de un fuerte; como un niño, se acurruca, y espera mis palabras suaves, y se queda dormido en mi pecho. Y yo velo su siesta, escucho su respiración, algo dificultada por la alergia; el ritmo de su corazón, que se vuelve constante. Tan fuerte, tan grande, entre mis brazos que casi no lo pueden abarcar.
Hoy estoy contenta, por esa media hora de siesta compartida.

conducir

¿Te gusta conducir?
A mi si me gusta, y me gustan los coches. Pero hoy no era mi día: me he metido sin mirar, los pedales se me hacían más duros. Mi humor era electrizante... (echando chispas).
Para remate.. no podía aparcar. No os podéis hacer una idea de la de maniobras que he tenido que hacer para aparcar mi cochecito en un gran sitio.
Me gusta conducir, pero hoy, no era mi día.
Mañana quizás si lo sea.
Buenas noches.

Té Las tardes estivales, que son las que se acercan, son bonitas para disfrutarlas en el patio, cuando el sol lo ha abandonado, y va dejando paso a la noche; una novela interesante, con trocitos de vida imaginados por otros; un té moruno, con hierba buena y azúcar servido en su tetera típica, y bebido en el vaso de color con grabados árabes... pequeños placeres que te puedes permitir. Y en ese patio, viajas con tu mente, o la dejas en blanco, respiras, y sientes el alivio del frescor de la noche. Ves los geranios en flor, hueles el azahar, el jazmin, mil olores mezclados que le dá al momento el toque especial que necesita.
La sierra se va quedando sin nieve, las chaquetas ya se guardaron, empiezan a funcionar los aires acondicionados... vuelve el ciclo. Este ciclo me gusta por el calor y el color. Me gusta por la luminosidad de los días, por la larguedad de las jornadas, por las ropas ligeras, por las sonrisas, por... todo.
El té, el sabor del té, meditando sobre todo y sobre nada.

reuniones

reuniones Podría hablar de los múltiples jefes/as que he tenido a lo largo de mi vida laboral, y podría destacar la manía de algunos de hacer reuniones, y la costumbre de otros de ni tan siquiera dejarse ver.
Hoy, en la sala inmensa, nos hemos sentado más de cien personas, en el salón de actos, para escuchar unas palabras muy complicadas, que nos han dejado con los ojos como platos: consultoría, pilares, organización, mentalización... muchas palabrejas. Hemos salido con dolor de cabeza, y sin saber que pretenden. O mejor dicho, si lo sabemos: quieren movilidad.
No obstante, creo que lo único que desean es un lavar la cara, pero seguir haciendo lo mismo, de la misma manera. Eso si, queda muy bonito lo de las reuniones.
En fin, el paracetamol me ha quitado el dolor de cabeza, ya que no he podido evitar prestar atención.

recuerdos

Situaciones,momentos, la hacen viajar al pasado: no tiene porque ser negativo, ya que los recuerdos son agridulces.
Recuerdos de soledad: sentada en la sala de espera del médico, después de salir de la consulta, y llorar pensando que su bebe no iba a nacer bien.
Recuerdos de alegría: dos días después, cuando tuvo en sus brazos a la pequeña y vío que estaba bien.
Recuerdos de desamor: voces, portazos, insultos, noches en el sofá envuelta en una manta para que no dormir junto a él.
Recuerdos de libertad: tomar conciencia de que era dueña de su vida.

Los recuerdos, solo son recuerdos. Si se tuviera que quedar con uno, se quedaría con una puesta de sol, al principio de todo....

cansada

Hoy, estoy cansada. La verdad, que ya llevo unos días con vitaminas, e intentando estar sonriente positiva y trabajadora. Tengo un examen en breve, no es importante, pero tengo que hacerlo y quiero hacerlo medianamente digno. No me voy a seguir engañando, necesito descansar. Acabo de pedir unos días de vacaciones, a cuenta de las de verano.
El pc de casa está en el taller, por lo que no podré disfrutar con las lecturas de los diferentes blogs, que tanto me llenan. Será por unos días. Espero poder estudiar, que mi mente consiga seguir con un ritmo adecuado.
Estoy cansada de estar cansada.
Sería bonito poder desaparecer de mi vida durante unos días. Desaparecer y encontrarme a mi.
¿dónde estoy? No lo sé.. pero estoy lejos.
Quizás, en sueños, pueda hacerlo. Si, cuando cierre mis ojos, me veré, con la imagen que me gusta de mi, sentada, sonriendo, en la orilla del mar, admirando la suavidad de los colores al atardecer, el calor de la arena, la brisa calida, y en mi mente, solamente los colores, olores, sonidos que me hacen sonreir. Si, una sonrisa suave, en mis labios, admirando el sol en el declive del día.... ah.. si. Ese sueño seguramente me hará descansar y desaparecer sin desaparecer.

Espuma

Espuma Es ya tarde, y decides afeitarte. Mientras lo haces, te miro. Sonries a través del espejo mientras me miras. Con el torso desnudo, actitud muy varonil, te aplicas la espuma, antes de pasarte la maquinilla por tu rostro, que tan bien conozco. Una vez que tienes la espuma, me gusta darte un beso y mancharme... te ríes. Empiezas a hablarme.... no sé.. de tu trabajo.. o de mí.. creo que hablas de mi.
Yo no te escucho.. te miro y asiento. Que cara de boba debo de tener, y te has dado cuenta de que estoy absorta.. te das la vuelta y me vuelves a besar... ahhhh. Ya estoy en las nubes.
Cuando puedo, me gusta observarte; las caras que pones delante del espejo para no cortarte, como suavemente dejas que tu barba, tan oscura y recia, deje paso a tu piel suave y morena. El after shave.. me dejas que te lo aplique yo, con un masajito suave... me gusta mimarte.

Hoy

El sol lo ilumina todo. Aún así hace frío. Esta mañana, he mirado la sierra, como la mayoría de las mañanas y he respirado profundamente.
Cuando la miro, y respiro, siento fuerza.

duendecilla

duendecilla Tengo una duendecilla, con risa cascabelina, ojos grandes, vivos, una naricilla preciosa, con sus pecas correspondientes.
En un cuerpecito tan pequeño como puede caber tanta alegría, tantas ideas locas, tanta sensibilidad, y tanto corazón.
En las noches, viene a mis brazos, para que le acaricie la espalda, y conforme la voy acariciando se queda dormida; su piel huele a canela; y para mí, el sonido de su respirar, rítmico y suave, me recuerda el sentido de mi vida.
Esta madrugada, me levanté, y fui a arroparla; le dí un beso en su carita; me dieron ganas de achucharla, pero no era cuestión de despertarla.
Ahhhh, se me cae la baba.

Nubes

Esta noche no he pegado ojo. He dado un montón de vueltas en la cama. Me he sentido extraña.
¿Puedo sentirme extraña a mí misma?
Sólo sé que me he mirado al espejo, y me he mirado a los ojos...
Me he preguntado ¿quién soy? ¿qué quiero? ¿qué siento?
No he obtenido respuesta.
He tomado café, me he vestido, me he pintado, observando mis ojos, mis labios, mis pestañas.... ¿soy yo?
Mis ojos ausentes han sido apreciados por mi entorno "-¿te ocurre algo?"; respuesta, sonrisa suave "-no, falta de sueño".
Hoy me siento rara. El cielo ha amanecido nublado, hace más frio que ayer.
He llamado a una amiga, y no me ha dado buenas noticias sobre su salud.
No sé como consolarla, las palabras que salen de mi boca, se me enredan en la lengua.
Nubes, sombras, sueños... quisiera que las sombras y nubes se disolvieran, y quedaran los sueños.
Quisiera verme a mi en el espejo, y que mis ojos me devolvieran mi presencia.
Mañana volveré a buscar mis ojos.

Vendetta

Por la mañana, en el trabajo, el rato más divertido, para mí al menos, es el del café, cuando te cuelgas el bolso al hombro, y dices al jef@, "– voy a tomar café", con una sonrisa como si te hubiera tocado la lotería.
Salgo a desayunar normalmente con tres compañeras, y las tres dispares, pero nos reímos a mas no poder. Llevamos un tiempo con una “vendetta” con un quinteto de chicos, siendo uno de ellos de mi urbanización, aunque desconozco nombre y ocupación, pero vamos, mi interes es simplemente el del chisme, pues lo único que nos interesa a mi “cuarteto”, es llegar antes que el “quinteto” a la cafetería y pillar mesa y reirnos en los morros de ellos.
La última bromita que nos hicieron, es simular que se van cuando llegamos, para despues volver a sentarse... cosa que imitamos el cuarteto... pero nuestras risas fueron evidentes cuando hicimos el amago de levantarnos. Cualquier día la liamos, es una guerra fría, pero eso sí.. dá emoción a ver quien se ríe primero.
Después, las conversaciones son variadas, desde programas de tele, famosos, cortamos algún traje de algun/a querídisimo/a compañero/a. Mis compas son viajeras, se han visto medio mundo, y hoy estaban hablando de los castillos de Irlanda, y quizás planeen el viaje. Entre risas, una ha dicho que le pedirá permiso a su padre, otra a su maceta, la otra a su abuela.. y que yo me escape de casa, jejejeje.

Es divertido y bonito sonreir sin mas. (sobre todo cuando ayer discutí con mi media naranja, y hoy me queda reconciliarme. ¡ufff que cansado es discutir!).

Soledad

Es curioso como cada cual interpreta la soledad de una manera.
En la Carta Esférica, de Perez Reverte, los protagonistas, Coy y Tánger hablan de la soledad, y hace hincapié Coy, que uno vive solo consigo mismo, y muere solo. Algo que hay que hacer solo.
Con la persona que más tiempo vivimos y tenemos que soportar, somos nosotros mismos, con nuestros niveles de exigencia.
Es delicioso encontrarse solo en una puesta de sol, ver como las luces cambian. Encontrarse en ese momento con toda nuestra vida en soledad, y dibujar una suave sonrisa en nuestro rostro. Hay que quedarse con los momentos bonitos, los momentos naranjas. Escuchar nuestro eco, que afloren nuestros mejores sentimientos en la tranquilidad de esa puesta de sol.
Un momento delicioso de soledad es escribir trocitos de mis ideas en estas líneas.
La soledad, el encuentro con nosotros mismos.
Y después de la soledad, compartir, amar, reir, disfrutar de todo lo que la vida nos ofrece.